VIRREINATO
En el tema anterior revisaste la manera en que se llevaron a cabo la conquista militar y espiritual de México por parte de los españoles. Ahora, estudiarás cómo fue que los españoles organizaron económica, política, religiosa y culturalmente los territorios conquistados, a los que se dio el nombre de Virreinato de la Nueva España.
Una vez que los españoles conquistaron México, se dieron a la tarea de organizar su gobierno sobre el territorio que, a partir de ese momento, denominaron Nueva España, correspondiendo a Hernán Cortés el nombramiento de gobernador de la misma, según mandato de la Real Cédula del 15 de octubre de 1521 que, además, le concedía poder en los aspectos gubernativo, militar y judicial.
Entre los objetivos de Cortés se encontraban la expansión del dominio colonial en nombre del Rey de España y la organización de la vida económica, política y social mediante la repartición, principalmente a los soldados que lo acompañaban en el proceso de conquista, de mercedes de tierras y encomiendas, siendo esta últimas parte de un sistema mediante el cual los colonizadores hispanos recibían tierras, originalmente propiedad de los indígenas, incluyendo a éstos, con la obligación de protegerlos y cristianizarlos, los cuales también eran entregados a los españoles, a quienes debían ofrecer tributos y servicios.
Para tratar de ratificar la decisión de repartir encomiendas, Cortés envió al rey Carlos I su tercera Carta de Relación, donde le explicaba las causas de dicha decisión. Sin embargo, el rey no aceptó lo hecho por Cortés debido a la mala experiencia vivida en las Antillas con la explotación de los indígenas entregados en encomiendas; ante esto, Cortés mantuvo una posición de autonomía y contestó al monarca que acataba la decisión, pero no la cumplía, es decir, optó por mantener el reparto de encomiendas en Nueva España, pero reguladas por la Ordenanza de un buen gobierno, promulgada por él mismo en 1524, y cuyos objetivos eran:
Consolidar la colonización.
Limitar el poder de los encomenderos.
Prohibir a los indígenas la idolatría.
Fijar la tasa servicios personales que debían cumplir los indígenas (esto lo debían hacer los alcaldes mayores).
Obligar a los encomenderos a permanecer ocho años en Nueva España y contraer matrimonio, o bien traer a su mujer a la colonia en caso de que fueran casados.
Como puedes darte cuenta, el espíritu de las Ordenanzas se centraba en la limitación del poder de los encomenderos y la regulación de la encomienda.
Una característica más del gobierno de Cortés fue la de separar el gobierno de españoles e indígenas con fines administrativos, dando pie a la creación de una República de Españoles y otra de Indios. La primera, administrada por el propio Cortés, auxiliado por los alcaldes y el cabildo, autoridades políticas designadas por él mismo para gobernar pueblos, villas y ciudades. Mientras que para la segunda, mantuvo la figura indígena del cacique, al cual otorgó tierras e indígenas en propiedad, convirtiéndolo en un aliado de la autoridad española.
A pesar de estas acciones, el gobierno de Cortés tuvo que enfrentar problemas serios como fueron:
a) La molestia de los militares conquistadores por lo que ellos consideraban autoritarismo de Cortés.
b) La pérdida de poder en los territorios encomendados, debido al control que sobre ellos ejercían los encomenderos.
c) La desconfianza hacia su gobierno por parte del rey Carlos I, debido a que el reparto de encomiendas se realizó sin su autorización, lo cual afectaba el deseo de centralizar el gobierno por parte de la corona española.
Esta situación hizo crisis cuando Cortés decidió emprender un viaje hacia las Hibueras, con la finalidad de explorar el territorio de la actual Honduras y encontrar un paso que permitiera viajar del Océano Atlántico al Pacífico. Esto obligó a una ausencia de Cortés en Nueva España, hecho que agudizó las luchas por el poder entre los españoles que habían quedado al mando del gobierno, Gonzalo de Salazar y Peralmíndez Chirino, quienes, ante la falta de noticias de Cortés, anunciaron que el gobernador había muerto e intrigaron en su contra, asumiendo de manera definitiva el poder. Esto provocó un desequilibrio político en Nueva España pues Salazar y Chirino cometieron muchos abusos en contra de los partidarios de Cortés y de los indígenas.
Al regresar Cortés a Nueva España retomó el control de la misma, pero también tuvo que enfrentar un juicio de residencia ordenado por el rey Carlos I para tratar de solucionar los problemas existentes en la colonia, y de los cuales hacía responsable a Cortés. Para ello, envió a Luis Ponce de León, quien sustituiría a Cortés en el cargo y le aplicaría el juicio; esto no pudo llevarse a cabo por la muerte de Ponce de León, quien fue sustituido por Marcos de Aguilar, quien tampoco pudo ocupar el cargo por encontrarse en estado de mala salud, por lo que decidió transferir el poder a Alonso de Estrada. Éste, al ocupar el puesto de gobernador llevó a cabo una nueva distribución de encomiendas entre sus aliados y decidió negarle a Cortés el derecho a permanecer en México.
Ante tal situación, el rey Carlos I decidió formar una Audiencia en la colonia, con la finalidad de acabar con los abusos del gobernador Alonso de Estrada. De esta manera, comenzó un segundo momento de gobierno en Nueva España con la instauración de la Primera Real Audiencia (1528 a 1531). Este nuevo gobierno tenía como propósito no sólo acabar con los abusos de Estrada, sino también restarle poder a Cortés, razón por la cual el gobierno de la Audiencia fue puesto en manos de los partidarios de Diego Velázquez, gobernador de Cuba que recién había fallecido, entre ellos, Nuño Beltrán de Guzmán (presidente), Alonso de Parada, Francisco Maldonado, Juan Ortiz de Matienzo y Diego Delgadillo (oidores).
El gobierno de la Primera Real Audiencia se caracterizó por la intensificación de la explotación sobre la comunidad indígena, el despojo a Cortés y sus partidarios de sus propiedades y la distribución de puestos políticos y encomiendas entre los allegados de los encargados del poder. Esta situación obligó al Obispo de México, fray Juan de Zumárraga, a denunciar a las autoridades de la Audiencia ante el rey, quien optó por destituir a Nuño Beltrán de Guzmán y sus oidores para crear una Segunda Real Audiencia (1531 a 1535), que se constituyó como el tercer gobierno de Nueva España.
La Segunda Real Audiencia estuvo integrada por el Obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal (presidente) y Juan de Salmerón, Francisco Ceynos, Alonso Maldonado y Vasco de Quiroga (oidores).
Los objetivos de este tercer gobierno fueron:
a) Fortalecer el poder de la corona española.
b) Reducir el poder de los encomenderos.
c) Proteger a los indígenas.
d) Sustituir el régimen de encomiendas por el de corregimientos.
Quizá sea este último objetivo el que se convirtió en la principal acción de la Segunda Real audiencia, ya que los corregimientos no sólo sustituirían a los encomenderos con funcionarios reales que se encargarían de la administración y cobro de tributos, sino que representaban también las bases del sistema de gobierno virreinal que el rey ya tenía pensado instaurar en Nueva España.
Con la Segunda Real Audiencia, el gobierno en Nueva España se volvió más eficiente y, sobre todo, más centralizado, sin embargo, los esfuerzos de Ramírez de Fuenleal y Vasco de Quiroga, que llevaron a cabo acciones que dignificaban a los indígenas tales como: determinar la cantidad de tributo que podían otorgar de acuerdo a su buena voluntad e incorporar a la Corona española las encomiendas de los pueblos indígenas que habían sido entregados a los amigos y favoritos de la Primera Real Audiencia, no lograron mejorar las condiciones de explotación en que vivían éstos.
Para 1535, el rey Carlos I decidió crear el Virreinato de la Nueva España, el cual se mantuvo vigente hasta el año de 1821, cuando se consumó la Guerra Independencia.
Para el establecimiento y consolidación del Virreinato, los españoles aprovecharon no sólo la experiencia de los tres gobiernos anteriores, sino la existencia de la organización política que encontraron entre los indígenas, así como la concentración de la misma población en territorios determinados. A continuación te mostramos cuáles fueron las principales autoridades españolas que dieron forma a la estructura política virreinal:
1. REY: máxima autoridad española sobre las colonias americanas. Mantenía contacto con la Real Audiencia por medio de los secretarios de despacho.
2. CONSEJO DE INDIAS: integrado por un presidente, dos secretarios, un fiscal consejero, un canciller, un contador, un tesorero, un escribano, un cosmógrafo y un abogado. Incluía a la Cámara de Indias y las Juntas de Guerra y Hacienda. Funcionaba como un instrumento regulador de las formas de organización política, económica, social y cultural que acontecían en Nueva España; igualmente, determinaba la manera en que debían darse soluciones a los problemas de carácter territorial y social.
3. VIRREY: constituía la autoridad virreinal en América con mayor poder, ya que contaba con los siguientes cargos: representante de la autoridad del rey en América, Capitán general y Gobernador, presidente de la Real Audiencia, Superintendente de la Real Hacienda y vicepatrono de la Iglesia; todo lo cual lo convertían en el jefe supremo de la administración colonial.
4. LA REAL AUDIENCIA: funcionaba como tribunal judicial de los asuntos civil y criminal. Se dedicaba a dictar leyes que recibían el nombre de “autos acordados”. Cuando tenía que fungir como instrumento de consejo para el Virrey se constituía como un organismo denominado “Real Acuerdo”. Podía actuar en contra del Virrey cuando hubiera quejas graves sobre él; para ello, el Rey nombraba visitadores que, al tener poderes amplísimos, podían determinar la imposición de penas, la suspensión y hasta la destitución del Virrey.
5. GOBERNADORES: asignados a los reinos y provincias del virreinato; contaban con el poder de reglamentar y dictar resoluciones en los aspectos económico, político y social.
6. ALCALDES MAYORES: entre sus funciones se encontraban: aplicar justicia, vigilar que las comunidades indígenas recibieran buen trato así como la recaudación y administración del tributo.
7. CORREGIDORES: figura política creada para sustituir a los encomenderos que representaban un problema grave para la Corona al no contar con un título legítimo y porque sus beneficios de poseer tierra e indígenas habían concluido en los gobiernos anteriores. Son funcionarios nombrados directamente por el rey para gobernar en las ciudades más importantes, donde funcionaban como jefes gubernativos y jueces superiores. En los territorios donde ejercían su autoridad tenían como obligación realizar visitas constantes con el fin de cobrar el tributo indígena, verificar la construcción de obras públicas y vigilar el buen trato hacia los indígenas. Si detectaban problemas en su comunidad podían constituirse en jueces. Hubo dos tipos de corregidores, el de las comunidades españolas y el de las indígenas; y se cual fuere su categoría estaban subordinados al poder del Virrey y de la Audiencia.
8. CABILDO: integrado por alcaldes ordinarios y regidores nombrados por el Rey. Cumplían con la función de órganos de concejo en los aspectos administrativo, económico y social. Sus resoluciones tenían que pasar por la aprobación del Virrey.
9. REPÚBLICA DE INDIOS: gobernadas por funcionarios indígenas. El principal puesto político en estas Repúblicas era el del Cacique, que tenía como características principales la nobleza de sangre y la dependencia a una autoridad española. El cargo de cacique era hereditario y entre sus funciones estaba el cobro del tributo y la aplicación de la justicia.
Es bajo esta organización que política los españoles dieron forma a la estructura económica del virreinato, la cual estuvo fundamentada en el sistema económico mercantilista, en auge en Europa y cuyas premisas fueron:
a) la nación más poderosa es aquella que acumula la mayor cantidad de metales preciosos (oro y plata).
b) mayor cantidad de exportaciones y menor de importaciones.
c) expansión territorial como medio de apropiación de recursos naturales, mano de obra barata, obtención de metales preciosos y explotación de tierras agrícolas.
En ese contexto, los españoles dieron prioridad a las actividades agrícola, minera, comercial y ganadera, tal como lo podemos observar en el siguiente cuadro:
ACTIVIDAD ECONÓMICA CARACTERÍSTICAS
AGRICULTURA
Se caracterizó por la mezcla de productos de origen americano y europeo; los primeros fueron los que se encontraron los españoles a su llegada, tales como: maíz, frijol, chile, calabaza, ejote, nopal, maguey, cacao, camote, vainilla, algodón, ixtle, henequén y cochinilla; productos que no sólo servían para consumo sino que se utilizaban para la confección de telas. Por su parte, los españoles aportaron el trigo, cereal, vid, olivo, azúcar, tabaco, café, naranja, lino y cáñamo.
Importantes fueron los aportes técnicos de los españoles, quienes fomentaron el uso del arado y de los animales de tiro para una mejor actividad agrícola, esto último gracias al desarrollo de la ganadería. Por su parte, los indígenas no dejaron del todo el uso de la coa o bastón plantador.
GANADERÍA
Tuvo que ser adaptada al tipo de alimentación que acostumbraban los españoles, ya que a su llegada se percataron que los indígenas sólo consumían carne de dos animales: el xoloitzcuintli y el guajolote. Ante ello, los españoles se dieron a la tarea de introducir diversos tipos de ganado a Nueva España para complementar su alimentación y contar con animales para transporte y llevar a cabo las actividades agrícolas, mineras y comerciales. Entre los tipos de ganado que llegaron se pueden contar vacuno, bovino, equino, porcino, caprino, asnar y lanar.
COMERCIO
Fue una de las actividades que dejaron mayor riqueza a España. Su desarrollo estuvo marcado por el monopolio comercial que impusieron los españoles y mediante el cual Nueva España estaba condicionada a comerciar de manera directa con la metrópoli por medio del puerto de Sevilla, donde se encontraba la casa de Contratación, la que se encargaba de la construcción de navíos comerciales, conceder permisos de importación y exportación así como del cobro de impuestos relacionados con el comercio.
Los principales artículos de comercio eran: vino, aceite, lencería, papel, vinagre, aguardiente, jabón, grana cochinilla, azúcar, vainilla y tabaco. Entre estos artículos merecen atención especial la plata y el oro, que se explotaban en grandes cantidades en Nueva España.
Otra ruta comercial fue la que se estableció con Oriente, entre Nueva España y Filipinas, por medio de la Nao de China, que llegaba al puerto de Acapulco cada año trayendo telas finas de algodón, marfil, seda y porcelana, artículos por los que se pagaba en monedas de plata.
MINERÍA
Considerada como una de las actividades económicas más importantes junto con el comercio. Su importancia radicaba en la existencia de riquísimas minas de Plata en Guanajuato, Zacatecas y Guerrero (Taxco). Al amparo del trabajo en la minería se formaron ciudades importantes, se construyeron templos y se enviaron grandes cantidades de metales preciosos (incluyendo el oro) a España, que se convirtió, en plena época del mercantilismo que defendía la acumulación de metales preciosos, en la nación más poderosa. El auge de la minería se presentó en la segunda mitad del siglo XVI, gracias no solamente al descubrimiento de minas y la respectiva fundación de centros mineros, sino también al uso del sistema de beneficio o de patio, descubierto y perfeccionado en el real minero de Pachuca, consistente en la extracción de plata con el uso de sal, pirita de hierro o cobre y mercurio (azogue), que reducía el tiempo y el costo de la producción de plata.
REAL HACIENDA:
Su función era la de recaudar impuestos, como los que están a la derecha de esta tabla.
QUINTO REAL: obligaba a todo habitante de Nueva España que extrajera oro, plata, estaño, hierro o cualquier otro metal o mineral, a pagar la quinta parte del valor de lo extraído a las autoridades españolas.
ALCABALA: consistía en el pago de derechos que debían cubrir todos los comerciantes para poder intercambiar sus productos en los puertos.
Una característica más de la organización económica novohispana fue la existencia de instituciones de explotación socioeconómica, expresadas en los siguientes tipos de propiedad de la tierra:
Cuatequil: también llamado repartimiento. Se aplicó en la agricultura y en la minería mediante un trabajo forzoso y asalariado que debían prestar los indígenas a los españoles y bajo la supervisión de funcionarios reales.
Peonaje: presente en el trabajo agrícola. Su principal característica eran las deudas que adquirían los peones con sus patrones en las haciendas. Las deudas eran tan grandes que llegaron a pasar de generación en generación y obligaban a los trabajadores a permanecer sujetos y arraigados en la tierra donde trabajaban.
Obraje: los obrajes eran actividades textiles de los españoles constituidas en empresas, las cuales, ante la disminución de la población indígena, se vieron en la necesidad de contar con una base de trabajadores permanentes. Para ello, optaron por rentar como mano de obra a los presos, a quienes les ofrecían contratos por el tiempo que duraban sus condenas. Bajo este tipo de contratación fueron obligados a convivir con los presos los trabajadores de origen indígena y mestizo, así como negros y mulatos, los cuales eran sometidos a trabajos forzados y agobiantes y con la carencia de una alimentación adecuada.
La estructura económica de la Nueva España, al igual que la organización política, tenía como rasgo común el hecho de que los españoles monopolizaban los puestos políticos y las actividades económicas así como del cobro de impuestos. Esta particularidad llevó a generar descontentos fuertes en el ámbito social, sobre todo en el grupo criollo que se sintió desplazado de puestos a los que creía tener derecho a acceder. Ese descontento de los criollos se sumó a las diferencias naturales que ya existían en la sociedad novohispana como lo veremos a continuación.
La estructura social en Nueva España se caracterizó por establecer una división en castas, es decir, entre uno y otro individuo, así como entre grupos sociales, existían diferencias étnicas y de raza que determinaban los privilegios, nivel social y los derechos e igualdad ante la ley.
Esta sociedad tiene su origen en la mezcla de los diferentes grupos raciales que coexistieron en nueva España a partir de la conquista de México y entre los que se pueden mencionar a los españoles, los indígenas, y los africanos, a los que después se sumaron los grupos resultantes de la mezcla entre las diferentes razas (las castas). La multiplicación de las mezclas fue tan amplia que se crearon también una gran variedad de nombres para designar a cada grupo racial.
El siguiente esquema te muestra de manera general como estaban organizados los grupos sociales en Nueva España.
Grupo minoritario y gobernante que monopolizaba los cargos Políticos y económicos.
Españoles Se dedicaban a la administración de La colonia y controlaban la mayor cantidad de
tierras agrícolas, minas y comercio.
Criollos Hijos de españoles nacidos en América; los españoles no les permitían acceder al
control político y económico. Eran principalmente mineros y comerciantes.
Hijos de españoles con mujeres nativas. Si el matrimonio entre españoles y nativas
Mestizos era legítimo, los hijos eran considerados como españoles; de otra manera, se consi-
deraban como bastardos. Generalmente eran rancheros o arrieros.
Castas Producto de la mezcla entre las diferentes razas. En ellas encontramos los
grupos que formaron el crisol social novohispano: castizos, chamizos, mulatos,
moriscos, albinos, lobos, cambujos, coyotes, salta p’atrás, ahí te estás, etc.
Indígenas Población mayoritaria. Eran la mano de obra de españoles y criollos en la agricultura
y la minería. Tenían como obligación dar tributo y brindar servicios a los españoles.
Esclavos Población minoritaria y mano de obra.
De acuerdo con ese orden social, las castas inferiores no podían aspirar a ocupar cargos políticos o económicos de importancia, siendo esto lo que provocaba la carencia de posibilidades de ascenso social en Nueva España.
Paralelamente a la organización política, económica y social que se presentó en Nueva España, la Iglesia fue ocupando un lugar especial en dicha estructura debido a la importancia que tuvo en el proceso de evangelización y a la gran influencia y poder económico que adquirió en la sociedad novohispana y que llegó a poner en crisis la misma estructura de poder que estaba en manos de los españoles.
En ese proceso no hay que olvidar que la llegada de las órdenes religiosas fue una necesidad de la corona para extender el territorio de Dios en las tierras conquistadas a través de la evangelización de, y que la adquisición de poder por parte de la Iglesia se debió al hecho de que los habitantes de Nueva España comenzaron a otorgar a estas órdenes (clero regular) donativos de tierras, herencias, ganado, dinero, fincas rústicas y civiles, conventos iglesias, etc., propiedades protegidas por el derecho canónico que daba a los bienes de la Iglesia la categoría de bienes de manos muertas, es decir, estaban exentos de impuestos y no podían enajenarse. Esta situación afectaba directamente a las autoridades españolas ya que la Real Hacienda dejaba de percibir grandes cantidades de dinero por la falta de pago de impuestos de la Iglesia. Otras fuentes de enriquecimiento de la ésta eran: las limosnas, los diezmos y las obvenciones parroquiales (pago por administración de sacramentos).
Asimismo, también es importante el hecho de que en los primeros años de la Colonia, la Iglesia estuvo sujeta a las determinaciones que imponía la autoridad real desde España. Esta situación se debe, entre otras, a que el mismo Hernán Cortés solicitó a la corona la llegada a América de frailes y no de otras autoridades eclesiásticas; la razón era que estos se encargarían directamente de la evangelización y servirían como aliados a los militares españoles para controlar a los indígenas.
Bajo esta tendencia, la Iglesia se fue convirtiendo poco a poco, y gracias al trabajo misionero de los frailes de las distintas órdenes religiosas que llegaron a Nueva España, en una institución sólida y fuerte cuyo principal objetivo era la evangelización. Sin embargo, al paso de los años comienzan a llegar otras autoridades eclesiásticas, obispos y sacerdotes (clero secular), quienes terminaran tomando el control de la Iglesia en Nueva España, además de evidenciar su afán por conseguir riquezas y poder al mismo tiempo que crearon instituciones, Inquisición, con la finalidad de atacar la intolerancia religiosa.
La riqueza de la Iglesia le permitió convertirse en una institución de crédito de la cual dependían los dueños de las grandes extensiones agrícolas (hacendados y terratenientes) por los préstamos que recibían de ésta. Pero no sólo eso; el que los bienes de la Iglesia fueran considerados de manos muertas y que nadie pudiera ocuparlos o trabajarlos si ésta no lo hacía, generaba el problema de que mucha tierra no se cultivara o que sus edificios sufrieran graves deterioros.
Por otra parte, la Iglesia también contribuyó de manera decisiva en el desarrollo educativo y cultural de la sociedad novohispana al fundar y administrar centros educativos en los que primordialmente se enseñaba a los criollos. Entre las escuelas fundadas por la Iglesia se encuentran las de régimen misional, que se encontraban junto a las misiones, y los colegios, donde se impartía enseñanza superior en la que los jesuítas fueron una parte fundamental; un ejemplo de estos colegios es el de San Ildefonso que preparaba a sus estudiantes para ingresar a la universidad y donde se podía aprender letras, filosofía, retórica y gramática.
La Universidad, creada en 1551, que entró en funciones hasta 1553 para después adquirir el carácter de Real y Pontificia el 7 de octubre de 1597, se convirtió en el motor que dio impulso al desarrollo científico, cultural e intelectual en Nueva España al impartir enseñanza en las áreas de Retórica, Artes, Medicina, Derecho, Teología, Cirugía y Lenguas Mexicana y Otomí, entre otras. A la Universidad asistían únicamente los hombres, criollos primordialmente, dejando a las mujeres la asistencia a escuelas donde se les instruía en aspectos como el tejer y coser o cosas elementales para cuando contrajeran matrimonio. Los criollos eran pues los que podían sacar mayor provecho de la educación universitaria y se graduaban de doctores, administradores, abogados, o se inscribían en seminarios que les daban la posibilidad de convertirse en clérigos, profesores y teólogos.
Para los criollos la educación adquirida era trascendental debido a que les permitía utilizarla como instrumento de identificación para ir creando un sentido nacionalista, es decir, ante el hecho de no ser europeos (a pesar de que sus padres si lo eran), se sentían americanos y buscaban adquirir identidad propia. Para ello, utilizaron como elemento clave la imagen de la virgen de Guadalupe y el rescate del pasado indígena como sustento de la esencia de ser americanos.
En cuanto al arte, predominó el barroco en la construcción de fachadas, iglesias, torres y cúpulas. La literatura también ofreció grandes aportes con la poesía épica de Bernardo de Balbuena; las obras de teatro que Juan Ruiz de Alarcón dio a conocer en España; la primera poeta mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, considerada como la décima musa; Carlos de Sigüenza y Góngora con sus escritos históricos, artísticos, científicos, astronómicos, matemáticos y cosmográficos.
El medio que se utilizó para la difusión del conocimiento y, en consecuencia, para el desarrollo científico y artístico en Nueva España lo constituyó el establecimiento de la primera imprenta en México, concesionada a Juan Pablos a partir de 1558, con lo cual la expansión de las ideas quedó garantizada en Nueva España.
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