Lectura 2: Oasisamérica
El pasado de los pueblos indios
La necesidad de adaptación a los
múltiples ambientes del continente dio lugar a una enorme diversidad de
culturas y pueblos americanos al momento del contacto con los europeos. Fueron
pueblos con una economía de cazadores-recolectores quienes colonizaron el
continente americano. En consecuencia, se produjo la casi completa extinción de
toda la mega fauna americana, con excepción de algunos bóvidos, como los
venados y bisontes. Por ello, en su desarrollo posterior y hasta el contacto
con los europeos, los pueblos americanos no pudieron hacer uso de la fuerza
animal para su desarrollo cultural.
La inexistencia de animales de
tiro no fue obstáculo para que diferentes grupos étnicos americanos fundaran
civilizaciones agrícolas, con un gran desarrollo cultural y tecnológico,
primordialmente utilizando la piedra labrada y pulida. Sin embargo, durante
épocas muy cercanas al contacto con las culturas europeas, algunas de estas
civilizaciones utilizaron, en forma rudimentaria, una tecnología metalúrgica.
La ausencia de animales usados
para el desarrollo económico, y las aplicaciones metalúrgicas complicadas en la
tecnología, dieron como resultado la proliferación de sistemas diversos de
organización del trabajo colectivo en las sociedades prehispánicas.
Para alcanzar los máximos
desarrollos en complejidad sociopolítica y económica y enfrentar los retos
económicos para su supervivencia, los diferentes grupos humanos americanos que
desarrollaron civilizaciones, integraron particulares expresiones de
solidaridad como elementos integradores de sus culturas. La fuerza de la
colectividad tuvo su correspondencia en formas específicas de religiosidad, así
como en una particular manera de entender y relacionarse con el mundo, que
condujo a diversas formas de posesión y explotación de los recursos naturales y
sus productos. En aquellas sociedades, la individualidad tuvo un papel pobre;
estaban estratificadas por lazos de parentesco, formas sociopolíticas
verticales, sistemas jurídico-políticos fijos, tradición, costumbre y religión,
lo que las convirtió en un sistema social muy estable que sobrevivió hasta la
conquista europea.
Los pueblos que habitaron los
bosques de coníferas, selvas tropicales, praderas con suelos profundos, costas
y frías zonas montañosas del continente, se adaptaron a los variados medios
desarrollando sistemas económicos de recolección, caza y pesca, que dependían
de la diversidad natural.
Por su parte, diversos pueblos
americanos desarrollaron la agricultura, domesticando o aprendiendo de otros
pueblos el cultivo del maíz, la papa y la yuca.
No obstante, sólo en algunos
casos lograron niveles productivos que permitieran el surgimiento de sociedades
con divisiones sociales complejas, urbanismo, complicados sistemas políticos y
religiosos, y especialistas de tiempo completo.
Por lo tanto, fueron abundantes
los grupos especializados económicamente en actividades de recolección y pesca;
mientras que, otros tantos, combinaron la recolección, con una agricultura
incipiente y con la cacería especializada de bisontes, lo que los convirtió en
seminómadas.
Estos pueblos mantuvieron una
menor densidad de población y desarrollo social no muy complejo. Muchos de
estos pueblos habitaron la parte norte del continente americano, en particular,
las regiones conocidas como Aridoamérica y Oasisamérica, y las praderas del
actual Estados Unidos.
Algunos pueblos americanos
sobresalieron por haber fundado civilizaciones complejas. Alcanzaron un alto
desarrollo tecnológico, basado en la tecnología lítica a la que se sumó, tardíamente,
un incipiente desarrollo en la fabricación de herramientas de cobre. Estas
altas culturas precolombinas surgieron en Mesoamérica y en el área andina
central, ubicada en la costa y sierra de Perú.
En nuestro recorrido por la
historia de los pueblos indios empezaremos por el norte, por los
cazadores-recolectores, para descender al ocuparnos de Mesoamérica, y concluir
con el área andina. Oasisamérica se define como el área intermedia entre las
culturas de los nómadas cazadores-recolectores del desierto del norte y las
altas culturas mesoamericanas. El contacto de los pueblos de Oasisamérica con
los de Mesoamérica se incrementó con los movimientos poblacionales que tuvieron
lugar en torno al año 200. El crecimiento de la población mesoamericana favoreció
las migraciones hacia el norte y fortaleció el comercio con las tierras lejanas
de la Sierra Madre Oriental y de la Sierra Madre Occidental, fortaleciendo la
región llamada Oasisamérica.
El desarrollo cultural de
Oasisamérica, favorecido por la influencia mesoamericana, se centró en tres
grandes culturas agrícolas: la anasazi, la hohokam y la mogollón,12que se
extendieron desde el territorio de los actuales estados de Utah, Arizona, Nuevo
México, Colorado, Nevada y California, en Estados Unidos y hasta el sur de
Chihuahua, en México. Además, la cultura de Oasisamérica iba desde la costa
sonorense del golfo de California, hasta el valle del Río Bravo. El sitio
arqueológico más representativo de Oasisamérica es el de Paquimé, en Casas
Grandes, Chihuahua, que vivió su esplendor hacia el año 600.
Los pobladores de Oasisamérica
ocuparon valles de clima seco, casi desértico, donde la vegetación es escasa,
por lo que la agricultura exigió la canalización de las corrientes de agua
superficial y el almacenamiento del agua de lluvia. Se trata de un área
geográfica regada por importantes corrientes de agua, como los ríos Yaqui,
Conchos, Bravo, Colorado, Gila y Casas Grandes, lo que permitió un clima más
benigno que el de la región norte de Aridoamérica, completamente desértica. Las
condiciones favorables de Oasisamérica posibilitaron el desarrollo de las
técnicas agrícolas que habían sido importadas desde Mesoamérica, mientras
Aridoamérica sólo utilizó la siembra de algunas plantas, como una actividad
complementaria a la caza y a la recolección.
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