miércoles, 15 de abril de 2015

lectura 2

Lectura 2:  Oasisamérica

El pasado de los pueblos indios
La necesidad de adaptación a los múltiples ambientes del continente dio lugar a una enorme diversidad de culturas y pueblos americanos al momento del contacto con los europeos. Fueron pueblos con una economía de cazadores-recolectores quienes colonizaron el continente americano. En consecuencia, se produjo la casi completa extinción de toda la mega fauna americana, con excepción de algunos bóvidos, como los venados y bisontes. Por ello, en su desarrollo posterior y hasta el contacto con los europeos, los pueblos americanos no pudieron hacer uso de la fuerza animal para su desarrollo cultural.

La inexistencia de animales de tiro no fue obstáculo para que diferentes grupos étnicos americanos fundaran civilizaciones agrícolas, con un gran desarrollo cultural y tecnológico, primordialmente utilizando la piedra labrada y pulida. Sin embargo, durante épocas muy cercanas al contacto con las culturas europeas, algunas de estas civilizaciones utilizaron, en forma rudimentaria, una tecnología metalúrgica.

La ausencia de animales usados para el desarrollo económico, y las aplicaciones metalúrgicas complicadas en la tecnología, dieron como resultado la proliferación de sistemas diversos de organización del trabajo colectivo en las sociedades prehispánicas.

Para alcanzar los máximos desarrollos en complejidad sociopolítica y económica y enfrentar los retos económicos para su supervivencia, los diferentes grupos humanos americanos que desarrollaron civilizaciones, integraron particulares expresiones de solidaridad como elementos integradores de sus culturas. La fuerza de la colectividad tuvo su correspondencia en formas específicas de religiosidad, así como en una particular manera de entender y relacionarse con el mundo, que condujo a diversas formas de posesión y explotación de los recursos naturales y sus productos. En aquellas sociedades, la individualidad tuvo un papel pobre; estaban estratificadas por lazos de parentesco, formas sociopolíticas verticales, sistemas jurídico-políticos fijos, tradición, costumbre y religión, lo que las convirtió en un sistema social muy estable que sobrevivió hasta la conquista europea.



Los pueblos que habitaron los bosques de coníferas, selvas tropicales, praderas con suelos profundos, costas y frías zonas montañosas del continente, se adaptaron a los variados medios desarrollando sistemas económicos de recolección, caza y pesca, que dependían de la diversidad natural.

Por su parte, diversos pueblos americanos desarrollaron la agricultura, domesticando o aprendiendo de otros pueblos el cultivo del maíz, la papa y la yuca.

No obstante, sólo en algunos casos lograron niveles productivos que permitieran el surgimiento de sociedades con divisiones sociales complejas, urbanismo, complicados sistemas políticos y religiosos, y especialistas de tiempo completo.

Por lo tanto, fueron abundantes los grupos especializados económicamente en actividades de recolección y pesca; mientras que, otros tantos, combinaron la recolección, con una agricultura incipiente y con la cacería especializada de bisontes, lo que los convirtió en seminómadas.

Estos pueblos mantuvieron una menor densidad de población y desarrollo social no muy complejo. Muchos de estos pueblos habitaron la parte norte del continente americano, en particular, las regiones conocidas como Aridoamérica y Oasisamérica, y las praderas del actual Estados Unidos.

Algunos pueblos americanos sobresalieron por haber fundado civilizaciones complejas. Alcanzaron un alto desarrollo tecnológico, basado en la tecnología lítica a la que se sumó, tardíamente, un incipiente desarrollo en la fabricación de herramientas de cobre. Estas altas culturas precolombinas surgieron en Mesoamérica y en el área andina central, ubicada en la costa y sierra de Perú.

En nuestro recorrido por la historia de los pueblos indios empezaremos por el norte, por los cazadores-recolectores, para descender al ocuparnos de Mesoamérica, y concluir con el área andina. Oasisamérica se define como el área intermedia entre las culturas de los nómadas cazadores-recolectores del desierto del norte y las altas culturas mesoamericanas. El contacto de los pueblos de Oasisamérica con los de Mesoamérica se incrementó con los movimientos poblacionales que tuvieron lugar en torno al año 200. El crecimiento de la población mesoamericana favoreció las migraciones hacia el norte y fortaleció el comercio con las tierras lejanas de la Sierra Madre Oriental y de la Sierra Madre Occidental, fortaleciendo la región llamada Oasisamérica.

El desarrollo cultural de Oasisamérica, favorecido por la influencia mesoamericana, se centró en tres grandes culturas agrícolas: la anasazi, la hohokam y la mogollón,12que se extendieron desde el territorio de los actuales estados de Utah, Arizona, Nuevo México, Colorado, Nevada y California, en Estados Unidos y hasta el sur de Chihuahua, en México. Además, la cultura de Oasisamérica iba desde la costa sonorense del golfo de California, hasta el valle del Río Bravo. El sitio arqueológico más representativo de Oasisamérica es el de Paquimé, en Casas Grandes, Chihuahua, que vivió su esplendor hacia el año 600.


Los pobladores de Oasisamérica ocuparon valles de clima seco, casi desértico, donde la vegetación es escasa, por lo que la agricultura exigió la canalización de las corrientes de agua superficial y el almacenamiento del agua de lluvia. Se trata de un área geográfica regada por importantes corrientes de agua, como los ríos Yaqui, Conchos, Bravo, Colorado, Gila y Casas Grandes, lo que permitió un clima más benigno que el de la región norte de Aridoamérica, completamente desértica. Las condiciones favorables de Oasisamérica posibilitaron el desarrollo de las técnicas agrícolas que habían sido importadas desde Mesoamérica, mientras Aridoamérica sólo utilizó la siembra de algunas plantas, como una actividad complementaria a la caza y a la recolección.

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